El lugar que ya no está
¿Qué cambia en el encargo cuando investigamos cómo recordamos?
¿Qué hace que muchas decisiones pertenezcan a la misma experiencia?
La presentación
Se abre en una ventana nueva, lista para proyectar. Pide la contraseña en clase.
En esta sesión
Apertura · El lugar que ya no está
Un encargo ficticio abre la sesión: hace cinco años desapareció un parque de barrio en Medellín y un grupo de vecinos pide diseñar una experiencia para que antiguos y nuevos habitantes se encuentren con lo que ese lugar significó. Al hablar con quienes lo conocieron aparece el problema: nadie recuerda exactamente el mismo parque. Para alguien era la cancha después del colegio; para otra persona, el atraco; para otra, los pájaros bajo los árboles. ¿Cuál de esos parques deberíamos conservar?
Investigación · Cuatro ideas sobre recordar
Antes de diseñar, la clase revisa investigación real sobre memoria. Recordar no es reproducir una copia intacta sino reconstruir a partir de fragmentos (Schacter, 2012). Los recuerdos de otros pueden influir en los nuestros (Edelson y colaboradores, 2011). Recuperar ciertos recuerdos puede volver menos accesibles otros relacionados (Murayama y colaboradores, 2014). Y podemos sentir mucha certeza sobre un recuerdo aunque haya cambiado (Talarico y Rubin, 2003). La pregunta del encargo cambia: de «¿cómo conservamos la memoria de este parque?» a «¿qué experiencia puede hacer que alguien se encuentre con una manera particular de recordar?».
Taller · Una idea llevada al parque
Cada grupo escoge una de las cuatro ideas sobre recordar y la sitúa en el parque: qué recuerdo, persona, lugar o situación permite explorarla. La propuesta debe dar entrada tanto a quienes vivieron el parque como a quienes llegaron después; nadie necesita inventar un recuerdo personal para participar.
Interacción antes que forma
Antes de decidir cómo se vería, cada grupo imagina qué sucede entre una persona y los recuerdos que escogió: qué hace, qué puede decidir, qué no controla y qué ocurre como respuesta. El tablero separa lo que «está ahí» —relatos, sonidos, imágenes disponibles— de lo que «solo ocurre si participo». La prueba es una pregunta: si quitamos la interacción, ¿qué perdemos?
Tres formas y un storyboard
Sobre la misma situación se imaginan tres experiencias distintas y se comparan en cuerpo, espacio, tiempo y control; se elige una con la razón anotada. Después, un storyboard de 6 a 8 momentos dibuja la experiencia esencial: llegada, encuentro, acción, respuesta, cambio y salida, con entrada visible para antiguos y nuevos habitantes.
Lectura cruzada y ajuste
Otro grupo recibe solo el storyboard, sin la tarjeta ni la intención, y registra dónde quedó su atención, qué podía hacer y qué idea sobre recordar apareció. Los autores comparan esa lectura con lo que querían explorar, eligen una decisión para revisar y conservan el antes, el después y la razón del cambio. La lectura revisa lo que comunica el storyboard; los efectos con personas reales siguen pendientes de observar.
Galería · El mismo parque, experiencias distintas
Los grupos recorren las propuestas y sus revisiones, y cada uno aporta al muro común una decisión y la consecuencia que produjo en la lectura: «tomamos esta decisión y produjo esta consecuencia». Como todos partieron del mismo parque, las diferencias no son de gusto: son decisiones de interacción distintas sobre el mismo problema.
Proyecto propio · Hacer perceptible una intención
Los últimos 40 minutos vuelven al proyecto propio. Sobre la hipótesis de clase 5, cada grupo define qué relación quiere construir, elige tres cualidades de la experiencia y las traduce en decisiones perceptibles: lenguaje, ritmo, distancia, sonido, materialidad o comportamiento.
Tarea · Para el jueves 17
En casa, siguiendo la ruta inquietud → intención → verbo → cualidades → decisiones → referentes → identidad: el verbo elegido con la frase «Queremos que la persona ___ mediante ___», tres cualidades de la experiencia con al menos una decisión concreta cada una, tres referentes analizados por la decisión que producen y no por afinidad estética, tres opciones de nombre con uno provisional elegido, una primera aproximación tipográfica, una paleta de 3 a 5 colores y una muestra donde nombre, tipografía, color y algunas decisiones empiecen a convivir. Cierran con «Todavía necesitamos descubrir ___». El material se discute en la clase 7 y aporta a la identidad inicial del anteproyecto.
Material de la semana
- Taller · El lugar que ya no está
- Consigna · Hacer perceptible una intención
- Tablero del taller, editable (PPTX)
- Tablero del taller, para imprimir (PDF)
- Constructive memory: past and futureDaniel L. Schacter (abre en otra pestaña)
- Following the crowd: brain substrates of long-term memory conformityEdelson et al. (abre en otra pestaña)
- Forgetting as a consequence of retrievalMurayama et al. (abre en otra pestaña)
- Confidence, not consistency, characterizes flashbulb memoriesTalarico y Rubin (abre en otra pestaña)
La sesión 5 terminó con una hipótesis de experiencia por grupo. Esta abre con otra cosa: un encargo. Un parque de barrio desapareció y unos vecinos piden diseñar una experiencia para que antiguos y nuevos habitantes se encuentren con lo que ese lugar significó. El parque y sus relatos son ficticios; el problema que plantean no. Al hablar con quienes lo conocieron, nadie recuerda el mismo parque — la cancha, el atraco, los pájaros, los mangos — y conservar «la memoria del lugar» deja de ser una instrucción clara.
Antes de diseñar, la clase investiga. Cuatro estudios reales sobre memoria complican la primera mirada: recordamos reconstruyendo, recordamos con otros, recordar unas cosas puede dejar fuera otras, y estar seguros no garantiza precisión. El encargo sigue siendo el mismo, pero la pregunta cambia: ya no es cómo conservar la memoria del parque, sino qué experiencia puede hacer que alguien se encuentre con una manera particular de recordar.
El taller pone esa pregunta a trabajar. Cada grupo elige una idea sobre recordar, la sitúa en el parque y diseña primero la interacción —qué hace la persona, qué puede decidir, qué cambia porque participa— y solo después la forma. Un storyboard concentra la experiencia esencial y otro grupo lo lee sin conocer la intención: lo que esa lectura devuelve obliga a revisar una decisión y a nombrar su consecuencia. Como todos trabajaron el mismo parque, la galería final no compara gustos: compara decisiones.
Los últimos 40 minutos vuelven al proyecto propio. Sobre la hipótesis de clase 5, cada grupo empieza a hacer perceptible su intención: qué relación quiere construir, con qué cualidades debería percibirse y qué decisiones concretas las harían sentir. Esa exploración continúa en casa —referentes, nombre provisional y una primera manifestación de identidad— y se discute en la clase 7, camino al anteproyecto del viernes 18.
El lugar que ya no está
Es para quienes están en el curso. La contraseña se dice en clase.